
Lo que no se puede negar es que la edición de este año, la última de las cuatro firmadas, es sin duda la más descafeinada. Quizá por eso en esta ocasión haya habido que buscar alicientes en factores extra musicales, como es el nuevo emplazamiento del escenario. En una disposición similar a la ya puesta en práctica en eventos de índole similar (el concierto de Björk en 2003 o el de Garbage en 2005), el montaje escénico se situará en paralelo al Museo Príncipe Felipe, y no en perpendicular, como en ediciones precedentes del MTV Winter. Se pretende así incrementar la visibilidad más allá de las inmediaciones del estrado, prescindiendo de pantallas gigantes.
En el plano estrictamente musical, y en consonancia con la actual programación de la cadena, el perfil es este año más adolescente que nunca, con el batallador pero intrascendente punk pop practicado por los norteamericanos My Chemical Romance y los canadienses Sum 41. Los primeros siguen presentando su disco Danger Days: the True Lives of the Fabulous Killjoys, mientras que los segundos aprovecharán para rodar sobre el escenario los temas de Complicity, su séptimo álbum. En el otro extremo de la balanza, la cuota electrónica será cubierta hasta bien entrada la noche por los británicos Orbital y Groove Armada, pero tan sólo en su faceta de disc jockeys. Por su parte, la presencia valenciana este año la representan los prometedores The Welcome Dynasty, encargados de inaugurar la programación a última hora de la tarde. Su actuación en el MTV Winter es una inmejorable plataforma de difusión, sobre todo si tenemos en cuenta los réditos obtenidos por Polock o Fuzzy White Casters, sus dos precedentes locales, quienes actualmente gozan de sendos contratos con discográficas estatales.
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